Lesiones ¡ah como duelen!

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Hoy ha sido un día particularmente difícil con mi lesión. No se si se debe a que me ha dolido la rodilla todo el día, o que hoy he escuchado/leído más comentarios sobre los objetivos  de muchos corredores,  sus entrenos, sus tiempos… y aunque me hace sentir feliz por ellos y sus logros, me hace sentir frustrada y derrotada.

Si bien se que es un estado de ánimo temporal, me hace ser más crítica con lo que he hecho o dejado de hacer para estar en la situación en la que me encuentro hoy con mi rodilla.

Hace 8 años empezó mi historia con la lesión de la rodilla izquierda y si me preguntas cómo fue, la respuesta es simple: corriendo. En aquel entonces no había corrido aun ninguna carrera, corría en banda casi todo el tiempo. Me lesioné como todos: sin querer, sin pensarlo, sin la conciencia de que algo estaba haciendo mal. Y es que cuando uno se lesiona, nunca piensa en hacerlo, es decir, no te lesionas intencionalmente. Puedes ser más o menos consciente de tu cuerpo y sus límites, pero en realidad, siempre te lesionas sin querer.

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Aquella ocasión estuve 6 meses sin hacer actividad física, con rehabilitación dos veces por semana. Y cumplí a rajatabla todas las recomendaciones médicas: no tacones, solo tenis, (si, aun para ir a la oficina, solo tenis/zapatillas), estiramientos, aplicación de calor húmedo, masaje… Mi premio de recuperación fue mi primera carrera de 10kms porque tenía una necesidad “tonta” de probar que mi rodilla ya no era mi enemiga.

Y correr se volvió un homenaje de respeto a mi cuerpo: yo soy cuidadosa y consciente de mi cuerpo, lo cuido y estoy al tanto y mi rodilla se porta bien, aguanta y me deja correr.  O asi había funcionado hasta ahora.

Esta es la primera vez desde aquel knock out de 6 meses que mi rodilla me deja fuera de circulación tanto tiempo: llevo 2 meses con dolor, y un mes sin hacer prácticamente nada de ejercicio (bueno, planks, fondos y parado de manos porque para nada de esto utilizo las rodillas). Al parecer, al igual que mi condición como corredor, las lesiones evolucionan y no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después…

Llevo por lo menos 5 doctores diferentes, 5 diagnósticos parecidos, 5 tratamientos similares y la rodilla me duele aún más que cuando empezó la lesión. La mayor parte del tiempo soy positiva, no me enfado con mi situación, trato de entender que es parte del desgaste por usar tanto el cuerpo para correr o hacer triatlones, y trabajo para no dejarme vencer por el malestar que me provoca no correr, porque claro, cuando estás acostumbrado a sacar todo el estrés, furia, enfado, mal humor, chilladera, berrinches y locuras corriendo, sabes lo que se siente no “derretir” todas esas emociones con el sudor de un buen entreno.

El punto es que algo no he hecho bien con la lesión, y por eso llevo dos meses fuera del ring. ¿Qué hice mal esta vez con la lesión?

Primero: no darme tiempo de recuperar lo suficiente después del Maratón de Vancouver (puedes leer la historia aquí) e iniciar los entrenamientos para el Maratón de la Cd. De México. Nunca he corrido dos maratones en el mismo año y debí haber consultado a más corredores expertos y entrenadores sobre sus métodos y tiempos de recuperación antes de alocarme. Además, entre maratón y maratón seguí compitiendo en triatlones, y nunca paré pensando que el cross-trainning no generaba carga para mi rodilla porque nadar y pedalear no causan impacto, pero claro, nunca pensé en el estrés para los ligamentos: demasiada carga para la rodilla.

Segundo: Subestimé mi lesión. Creí que era la misma vieja lesión de siempre. Como te decía hace dos párrafos, las lesiones evolucionan. Y aunque fui al doctor (un doctor distinto que el de siempre porque me mudé de ciudad) me confié de más pensando que no era nada, y no escuché al cuerpo que un buen día dijo: para.

Tercero: no paré. Aun con la lesión no dejé de entrenar. Y si bien es cierto que los dos doctores que consulté en ese momento no me pararon, es decir, nunca me dijeron que dejara de entrenar, debí haber sido más consciente de los mensajes que me estaba mandando el cuerpo y no seguir forzando la máquina. Nunca corrí con dolor, en cuanto dolía paraba. Pero, debí parar aun cuando el médico no me lo dijera. Debí parar y no permitirme llegar a sentir dolor. Era un poco de sentido común. Consejos doy que para mi no tengo, ¿verdad? Este punto de no parar no sabes la rabia que me da conmigo misma. Porque, como ya me explicaron al día de hoy, al seguir forzando el cuerpo a correr, modifique inconscientemente mi pisada, y eso empezó a lesionar otras zonas de la rodilla, y entonces mi lesión evolucionó, se hizo más grande, distinta y más compleja.

Con el seguimiento de la rehabilitación son muy ordenada, y las hago siempre al pie de la letra. ¿Hubiera sido distinto de haber parado desde el inicio? La verdad es que no lo sé. Y no lo quiero pensar porque hoy si me pongo a llorar.

El asunto es que hoy el diagnostico sigue siendo incierto: meñiscos, inflamación patelo-femoral, síndrome de hiper-presión por inestabilidad… todo un misterio sin resolver, pero que me tiene escribiendo hoy este post con la rodilla sobre un banco y un cojín caliente de semillas.

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Así yo escribiendo el post

Bueno, me voy a dormir más tranquila después de haberte compartido mis frustraciones y mis emociones del día. Esto de escribir se vuelve adictivo: hay días que solo necesitas escribir.

Y por favor, vete en mi espejo. En serio escucha a tu cuerpo, (y lee este post sobre conciencia del cuerpo) no subestimes los mensajes que te manda (tampoco hay que exagerarlos, me queda claro) y por lo que mas quieras date el tiempo de estirar estirar estirar después de entrenar, no importa si corres, pedaleas, nadas, vas a clase de zumba o de cross fit, ¡estiraaaaaaa! Y cambia tus estiramientos cada 3 o 4 semanas porque el cuerpo se acostumbra y el estiramiento deja de funcionar. Ese también fue mi error, llevo haciendo la misma rutina de estiramientos todo el año.  Espero mis errores te sirvan y no los cometas, ¿ok?

Checa aquí una rutina de estiramiento con posturas de yoga para después de entrenar, y esta otra que está más enfocada en las piernas con el uso de un cinturón.

Un abrazo grande. Me voy a dormir. ¡Gracias por leerme!


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Addy Zepeda

Corredora, yogui, triatleta y ahora blogger de bienestar. Experta en Cambio Organizacional. Mercadóloga de profesión, deportista de corazón. Comparto lo que he aprendido en este camino del deporte y la vida sana por si a ti también te sirve.

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