Exhala y suelta lo que no necesitas

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Fui a mi clase de yoga un sábado en la mañana. Estaba en el mat  (tapete de yoga) practicando las posturas que hago normalmente, en una clase que también hago normalmente. Pero a diferencia de otros días, no me sentía cómoda, me costaba trabajo mantenerme en las posturas, tenía prisa por salir. Pensé que tal vez estaría cansada físicamente, pero, ¿cansada de qué? si no he entrenado nada. A diferencia de otros días de la semana que también practico yoga, estaba incómoda en mi mat, con prisa, y cuando caí en cuenta de mi sentir, traté de investigar qué era lo que me estaba pasando.

La clase era la misma, la profesora la misma, el mat el mismo, la secuencia muy similar a las anteriores, todo era muy familiar, entonces, ¿por qué tenía tanta prisa en salir de las posturas? Al principio pensé que era cansancio y que mi cuerpo no aguantaba las posturas porque mis músculos estaban agotados. Pero después me di cuenta que no era cansancio. Lo que me hacía no estar realmente presente en mi práctica, y andar con esta “prisa” eran mis pensamientos.

En yoga, cuando haces «perro mirando hacia abajo» regularmente exhalas.

Y claro, todo esto lo analizaba mientras entraba y salía de perro mirando hacia abajo y la maestra de yoga, Isa, daba las indicaciones pertinentes. Me tardé más de media clase en descubrir lo que me ocurría: eran mis pensamientos los que me hacían querer salir corriendo, lo que traía en la cabeza era lo que me tenía con tanto malestar.

¿Qué era “eso” que pensaba que me tenía tan desconcentrada? Porque claro, no es que tengas solo un pensamiento en la cabeza, generalmente vas saltando de pensamiento en pensamiento, pero al tratar de encontrar ese pensamiento inquietante, lo encontré.  Checa: Pensaba en si fulanita me había contestado de tal o cual manera el mensaje de whatsapp que le envié la noche anterior. Pensaba en si tal o cual persona me había respondido “de la misma manera” que a otros un mensaje o no. Estaba preocupada por no ser santo de la devoción de menganito o sultanito, porque a mí no me compartía tal cosa de su vida y a otros si, estaba pensando en las publicaciones de redes sociales de los de mi entorno, sintiéndome menos afortunada por no lograr tal o cual, o por no haber sido etiquetada en x o y. ¿Puedes creerlo? Es una tontería!! Claro, pero esa tontería me tenía totalmente desconcentrada, haciéndome dejar de disfrutar de mi clase de yoga.

Y entonces, como todo llega cuando lo necesitas, Isa dijo: EXHALA, Y SUELTA TODO AQUELLO QUE NO NECESITAS.

 

Y lo repetí en cada exhalación. Llegaba un pensamiento de estos tontos, y yo me repetía: exhala y suelta lo que no necesitas, y soltaba con ello el pensamiento. Aparecía el otro pensamiento innecesario: exhala y suelta lo que no necesitas. No necesito pensar en cómo los demás hacen el 50% que les corresponde para que podamos tener una buena relación, eso es responsabilidad de ellos. Si no ponen ese 50%, bueno, pues es muy claro que no les interesa tener una relación conmigo, y yo debería dejar de intentar que pongan un 5% más, no les puedes caer bien a todos y ya está, no es la persona indicada para estar en tu vida. Exhala y suelta lo que no necesitas.

Si fulanito hizo tal, exhala y suelta lo que no necesitas. Deja de sentirte poco afortunado, deja de compararte y piensa en lo que si tienes, en vez de enfocar tu energía en lo que te hace falta. Agradece lo que hay, lo que haces, lo que logras. Valora tu propio esfuerzo. Eres único e irrepetible y haces tu mejor esfuerzo todos los días. Un pensamiento positivo sobre ti mismo hará la diferencia. Exhala y suelta lo que no necesitas.

Te sientes frustrado porque no consigues x objetivo. Exhala y suelta lo que no necesitas. Enfadándote no te vas a acercar más al objetivo. Lo que necesitas es una mente clara para trazar otro plan de acción que te lleve a donde quieres estar, en vez de ir como muñeca fea llorando por los rincones y culpando a la vida de lo injusta que es, pon manos a la obra y haz lo mejor que puedas. Exhala y suelta lo que no necesitas.

Es que mi relación es tal. Exhala y suelta lo que no necesitas. Si es la relación que conscientemente decides tener, trabaja por ella. Sea de amor, amistad, familiar. Si no es una relación que sume a tu vida, tal vez es hora de soltarla en la siguiente exhalación. No digo que sea fácil. Digo que pienses si vale la pena que te inquiete y trabajar por resolverlo, o es de las cosas que debes soltar en la siguiente exhalación porque no la necesitas, no en sentido soberbio, sino que simplemente no te hace bien.

Tu decides cómo reaccionar ante lo que sucede.

Las demás personas no nos hacen cosas. Las demás personas hacen cosas y nosotros reaccionamos de tal o cual manera. No podemos cambiar ni controlar lo que hacen los demás, pero si podemos modificar y controlar como nosotros reaccionamos ante las acciones, palabras u omisiones de los demás. Deja de tomarte las cosas tan personales, exhala y suelta lo que no necesitas. Si cambias el enfoque, cambias la emoción.

Exhale, inhale profundo y exhale todo lo que no necesitaba en cada una de las posturas que me faltaba por hacer. Salí de mi clase de yoga renovada, con una mente más tranquila, dispuesta a enfocar mi energía en lo que realmente importa, y consciente de que hay pensamientos que ni siquiera vale la pena tener.

 

No es una cosa fácil. Pero cuando me descubro teniendo pensamientos “tontos” de estos que intentan sabotearme y hacerme sentir pequeñita e inquieta, exhalo y suelto lo que no necesito. Si no me hace bien el pensamiento, mejor no tenerlo. Y eso muchas veces significa hacer cambios de raíz. Sencillo no es. Pero al final, es liberador y tranquilizante, y me hace ser más selectiva en muchos aspectos, pero también más feliz.

Estamos por cerrar un ciclo, porque generalmente vemos el fin de año como la oportunidad de cerrar, poner punto final y empezar de cero, en un cuaderno nuevo, en una hoja en blanco. Deseo de corazón que puedas exhalar todo lo que no necesitas y dejarlo en este año, para que el próximo tu cabeza y tu corazón estén llenos de cosas positivas, que te hagan crecer, que te hagan brillar y que te permitan descubrir tu máximo potencial, porque muchas veces nosotros mismos somos quienes nos ponemos el freno de mano. Ten fe en ti. Y exhala todo lo que no necesitas. El camino será mucho más llevadero.

Un abrazo grande y felices fiestas.

P. D. A propósito de fiestas, lee este post para cerrar tu ciclo: Cierra tu ciclo positivamente y empodérate. 


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Addy Zepeda

Corredora, yogui, triatleta y ahora blogger de bienestar. Experta en Cambio Organizacional. Mercadóloga de profesión, deportista de corazón. Comparto lo que he aprendido en este camino del deporte y la vida sana por si a ti también te sirve.

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