42kms 195mts: mi primer maratón

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En agosto de 2013 me convertí en maratonista. Y aunque en ese entonces no existía este blog, yo ya tenía este gusto por escribir, y publiqué en mi facebook mi experiencia.

Hoy, las redes sociales me han permitido conocer a muchos corredores que harán proximamente su primer maratón, como tu Azu, y me inspiraron a sacar del baúl ese recuerdo de mi primer maratón. Aquí les comparto la historia, con un anexo adicional, que es una historia que ocupa un lugar especial en mi corazón y se las quise compartir.

42ks 195 mts

26 de agosto de 2013 a las 14:29

Las cosas pasan como tienen que pasar… ayer en la noche intentaba dormir después de correr mi primer maratón, y mi cabeza era una revolución!!! no dejaba de pensar en lo logrado, en lo sufrido, en lo vivido… Y hoy «me encontré» por casualidad mis notas de facebook, y encontre el lugar ideal para escribir lo que ha estado pasando por mi cabeza las ultimas horas…

Ayer corri mi primer maratón en 4:18min.  No ha sido mi carrera más dificil, pero si la más emotiva.  Los espectadores que hicieron valla durante casi todo el recorrido fueron lo mejor, es increíble que la gente literalmente «te lleve» hasta la meta!!! Es una carrera que se corre con el corazón.

El maratón es una prueba que requiere una preparación especial, sin duda. Requiere entrenamiento de distancia, fortalecer las piernas, cuidar la alimentación, mentalizarte, comprar ropa adecuada que tienes que probarte antes para asegurarte que no te roza, untarte vaselina en todos los recovecos de tu cuerpo, hacer un playlist especial con las canciones que te acompañarán, tener una dotación de gu´s para todo el recorrido, las pastillas de sal, el supradol, la cangurera, aprender a amarrarte las agujetas de forma distinta para que no se te desaten en el camino … es todo un reto.

Durante la preparación para este evento aprendes sin duda a concerte mejor, a conocer tu cuerpo y a escucharlo; tienes que reconocer las señales que te manda cuando ya te esta lastimando el calcetín, cuando estás forzando mucho la espalda, cuando esta a punto de darte un calambre, cuando estas corriendo con mucha punta y ya las pantorrillas te revientan… Creo que si los corredores pusieran más atención a las señales de su cuerpo no habría tantos lesionados.

Para correr este maratón, no tuve un maratonista cerca que fuera mi coach, y por azares del destino, conocí a Carlos un maratonista y mi ciber-coach. Nos conocimos por twitter (literalmente) y se convirtió en mi entrenador. Algo en él me hizo tenerle confianza, y todas las semanas diseñó mi programa de entrenamiento, enfocando un día a la semana a “mejoramientos”: sesiones más intensas que me hacían subir de nivel, subir un escalón más. Carlos, sabes que sin ti no habría logrado correr este maratón porque no tenía ni idea de cómo empezar a entrenar.

Entrenamientos, dietas, desveladas, muslos adoloridos, sudor, risas, nuevos paisajes y terrenos para correr, nuevos runners en el camino, tenis nuevos, espaldas adoloridas, crossfit, iodex pa´l dolor, bloqueador solar, gu´s, música, sol, lluvia, lodo, cerro y sus cuestas… todo sumó.

Y siempre acompañada!!! Soy muy afortunada =)

La porra es lo mejor de todo, porque no es solo que se desvelen contigo el día de la competencia y que te vayan a gritar a la hora del disparo de salida, es que hayan vivido contigo todo este proceso: cambias el plan 80 veces porque la prioridad es entrenar; te acompañan en tus «dietas» y entienden las ausencias porque estas entrenando, soportan tus dolores y hasta te dan el masaje apapachador, porque tu objetivo se vuelve importante para ellos. Verlos en la salida o en el kilómetro 38 es la cereza del pastel!!  Y soy muy afortunada porque mucha gente valiosa para mi se involucró y me acompañó durante esta carrera.  Agradezco infinitamente la oportunidad de tenerlos en mi vida y  que hagan suyos mis sueños y mis proyectos, no lo hubiera logrado sin ustedes =)

Y una vez en la carrera, solo queda disfrutar!!! Disfrutar el paisaje, disfrutar a la gente, escuchar la porra, ver las caras de emoción de los desconocidos que gritan tu nombre, chocar las palmas de quienes te alientan a seguir, ver como desde niños hasta ancianos te ofrecen fruta, refresco, agua, vaselina, dulces… Escuchar el paso sincronizado de los corredores cuando entramos a Chapultepec, ver el ánimo de los demás corredores, ayudar con un dulce de miel a los corredores que empiezan a desanimarse, ver a quienes se detienen porque el calambre no los dejas seguir y entonces te sientes afortunada de tener a tu nutriologa que te dijo: «lleva pastillas de sal para los calambres»…

Nunca dudé que lo lograría.  Y no es vanidad, es entrenamiento. No hubo un momento en el que flaqueara, o en el que mis muslos se acalambraran, o que me doliera la cabeza, o que mi animo decayera… Nunca me tope con «la pared», creo que la conocí en mi carrera en el Nevado de Toluca, pero no nos hemos vuelto a ver.  Lo que mas me preocupaba era mi espalda baja, pero se portó como una campeona y me dejó terminar. Seguí las recomendaciones de los que tienen más experiencia que yo en esto de maratonear, y terminé muy contenta, muy entera, sin llevar a mi cuerpo al extremo, y disfrutando al máximo cada kilómetro.

Mi mayor aprendizaje?  No vine a esta vida a ser espectador, vine a correr.  Y no demerito el esfuerzo y el valor de la porra, pero cuando estas corriendo también puedes animar, también puedes echar porras, también puedes impulsar. Y me gusta correr!!

Mi madre me dijo: mira cómo llenas mi vida de todas estas cosas.  Y es totalmente cierto!! En esta aventura de prepararme para correr un maratón, y de correrlo, mi gente está muy involucrada, y viven conmigo toda la experiencia, y vuelvo a decirlo: soy muy afortunada!!

Hoy soy del 1% de la población que corre maratones!!

Soy maratonista!

Nota adicional (24 de mayo 2016)

Como agradecimiento a su apoyo desinteresado por ser mi entrenador para el maratón, invité a Carlos a correr el maratón de la Cd. de México conmigo y él aceptó. Nos conocimos físicamente cuando fui por él a la central de autobuses (vive en Guadalajara). Esa noche se quedó con nosotros en casa de mi madre. Quiso ir a Gandhi a “aflojar las piernas” y estábamos listos para correr al día siguiente (él llegó el sábado al DF).  El día del maratón (domingo)  Carlos le dejó todas sus cosas a mi hermana, incluido su celular. Como nunca habíamos corrido un maratón, no sabíamos qué sucedería al final, y no fijamos punto de reunión una vez terminando la carrera.

Terminé el maratón, vi a mi madre y mis hermanas. Esperamos a Luis. Y esperamos a Carlos. Pero esperamos más de dos horas y no vimos a Carlos llegar. Con mucho pesar y preocupación, regresamos a casa de mi madre con la histeria de mi hermana por haber dejado a Carlos en CU.

Al poco tiempo de estar en casa de mi madre en la comida de celebración, tocaron el timbre y asombrosamente era Carlos!! Ya habíamos intentado marcar a su casa en Guadalajara por si se comunicaba con ellos, pero no lo logramos. Gracias a Dios que no se había perdido en la enorme ciudad y que supo como regresar. Ya en la comida, nos contó que al terminar el maratón no nos vio y pensó que antes de que se enfriara emprendería camino de regreso a casa de mi madre y se fue CAMINANDO desde CU hasta La Diana Cazadora, porque no traía dinero, y no sabía que el metro era gratis para los maratonistas, así que Carlos hizo prácticamente dos maratones ese día!

Cuento esta historia y la vuelvo a vivir! Carlos y yo seguimos en contacto hasta el día de hoy, y estoy segura volveremos a coincidir en alguna carrera.

Moraleja: si corren con alguien par favar lleven celular y/o acuerden cuál será el punto de reunión al terminar la carrera! Incluso con la porra!

maraton 2013 pequeña.jpg


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Addy Zepeda

Corredora, yogui, triatleta y ahora blogger de bienestar. Experta en Cambio Organizacional. Mercadóloga de profesión, deportista de corazón. Comparto lo que he aprendido en este camino del deporte y la vida sana por si a ti también te sirve.

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