Cierra tu ciclo positivamente y empoderate

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Diciembre. Epoca navideña, posadas, regalos, comida, reuniones con la familia y los amigos, intercambios, abrazos, buenos deseos… el fin de un año, y el inicio de un nuevo ciclo. Aprovecha la época para hacer el cierre de tu año, y comenzar empoderado y seguro el nuevo ciclo que está por venir.

Terminar un año es de los mayores simbolismos de concluir un ciclo.  Supongo que para cada uno de nosotros tiene un significado distinto, pero creo que la mayoría coincidimos en que es un momento para hacer un recuento de lo que hicimos, aprendimos, vivimos, reímos, lloramos, crecimos, y darnos cuenta de lo que necesitamos mejorar para seguir avanzando.

Para mi, vale la pena hacer este recuento de las situaciones “críticas” que vivimos, porque nos ayudarán a empoderarnos de cara al siguiente año: podremos ver qué hicimos bien, qué hicimos no tan bien, dónde debemos mejorar, y este análisis puede ayudarnos incluso a definir cuáles serán nuestros objetivos del próximo año, o del próximo ciclo.

Empecemos por aquellas cosas que hicimos no tan bien:

Cuando las situaciones que vivimos fueron lo que catalogamos como “malas”, en realidad si observamos con atención, no lo son tanto. Seguramente de esa experiencia fallida, donde las cosas no salieron como nosotros esperábamos, obtuvimos un aprendizaje. Y ese aprendizaje, no lo hubiésemos obtenido de ninguna otra manera.

Recuerden ese famoso “nadie experimenta en cabeza ajena”. Es así: los adultos aprendemos haciendo. Y cuando en el proceso nos equivocamos, el aprendizaje obtenido suele ser mayor porque nos obligamos entonces a buscar recursos para “arreglar” o mejorar la situación que no salió como queríamos. Es posible que la situación no tuviese arreglo en el mismo momento (cuando se trata de una competencia, por ejemplo) pero aprendimos de lo que hicimos bien y lo que hicimos mal, y tendremos oportunidad de vivir una situación similar con un resultado diferente.

Cierra tu ciclo y empoderate

Mundial de Triatlón Cozumel 2016

Las malas experiencias generan frustración, es cierto. Podemos sentirnos derrotados, sin haber logrado eso que tanto queríamos, puede incluso desanimarnos a seguir, pero es importante que antes de que cierres el ciclo, tengas la certeza que lo que no salió bien este año, te hará más fuerte y te dará mayor experiencia para hacerlo mejor el año próximo.

Las frases de las cosas que no hicimos bien este año, seguro son parecidas a “no lo logré”, “no lo conseguí”, “perdí”, “no lo obtuve”.

Te invito a que cierres mejor tus frases y les imprimas la intención/voluntad y compromiso de hacerlo mejor el año próximo:

Cambia el “no lo logré” por un “no lo logré en esta ocasión, pero en la siguiente competencia, me irá mejor”.

Deja el “no lo conseguí” por “no lo conseguí esta vez, pero me estoy preparando para conseguirlo”

“Perdíste”? Entonces decreta: “perdí esta batalla, pero no la guerra”

“No obtuviste” el puesto/trabajo que esperabas? Cambialo por un “no lo obtuve por ahora, pero ya estoy haciendo mi plan de ataque para conseguirlo”.

Transforma esos NO LOGROS, en objetivos a perseguir el siguiente año. Ya tienes la experiencia de lo que hay que mejorar, ya sabes en qué fallaste, así que la próxima vez que lo intentes, seguro te irá MUCHO mejor. No te des por vencido, no dejes que el sentimiento de frustración o derrota te hagan quedarte parado. Tampoco dejes que la incertidumbre sobre no saber qué hacer o cómo volver a enfrentar la misma situación te paralice. Vuelve a intentarlo. Y si sale con un resultado diferente al que buscas, inténtalo una vez más. Nadie dijo que todo debe salir a la primera, o a la segunda. Es más, no hay un número preciso de intentos.

Además de poner en positivo tu frase, observa con detalle lo que aprendiste. Esto cuesta un poco más de trabajo porque a veces hay que “escarbar” y hacer a un lado el dolor, el miedo y la frustración  para ser objetivos respecto a lo que falló. También requiere una elevada dosis de humildad porque siempre es más sencillo culpar a la vida, a las circunstancias, al jefe, al clima, o a la mala suerte sobre el resultado negativo que obtuvimos. Pero si somos realistas, ni nuestro jefe, ni el clima, ni la vida, ni la buena suerte harán que nuestros resultados sean distintos: cambiar los resultados depende de nosotros mismos. Y más nos vale descubrir pronto qué fue lo que hicimos mal para cambiarlo, modificarlo o ajustarlo y hacer que la situación mejore y logremos los resultados que queremos.

En mi caso, mi mayor situación “no deseada” ha sido mi lesión de rodilla. Después de Vancouver (puedes leer todo lo que aprendí en el post “Correr tras un PR”) no descansé lo suficiente, y empecé entrenamientos para el Maratón de la Ciudad de México. En un entrenamiento de 18kms, me empezó a doler la rodilla, y pum! hasta el día de hoy no he regresado a correr. Ha sido un proceso difícil y doloroso porque tengo muchos meses en la banca.

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En una de las tantas sesiones de terapia

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Cruzando la meta en Vancouver

 

He pasado de culpar a los doctores por el mal diagnóstico o el diagnóstico inadecuado, a enojarme con la vida porque no me he recuperado, a quejarme de la mala suerte porque tal vez pise mal y me lesione, etc., etc., etc. Lo cierto es que la lesión es responsabilidad mía: no descansé lo suficiente entre un maratón y otro y mis músculos estaban sobre entrenados; no hice suficiente trabajo de fuerza muscular para asegurarme que mi cuerpo estuviera listo para el esfuerzo al que lo quería someter; tampoco estiré tanto como necesitaba y mis músculos estaban MUY contracturados, y tampoco seguí mi intuición cuando sabía que tenía que hacerme una resonancia magnética y cambiar de doctor.

Entonces, en vez de sentarme a llorar porque sigo sin poder correr, pienso que por el momento no he podido regresar a correr, lo cual me ha dado oportunidad de explorar otras formas de ejercitarme sin impacto, pero que también me ha permitido fortalecer mi core, mis brazos y mi espalda. Y a la larga, este fortalecimiento también me hará mejor corredora. He leído más sobre mi lesión y mis rodillas, entonces estoy más informada sobre lo que debo/no debo hacer, y estoy fortaleciendo mis músculos de las piernas con otro tipo de ejercicios, lo cual me ha hecho romper el molde y salirme de la zona de confort.

Ya dejé de quejarme por no participar en las carreras que me hubiese gustado, lo que me ha hecho trabajar más sobre la avidez y sobre la paciencia. Me he acercado más a la práctica de yoga, y eso ha despertado una emocionalidad distinta en mi. Además, también me ha hecho explorar, por influencia de Naty, qué emoción está relacionada con mi rodilla, qué puedo traer atorado que no estoy viendo y que necesito trabajar. Las rodillas están relacionadas con el ego, con la inflexibilidad, la obstinación, la autojustificación. Entonces son temas que aún tengo que arreglar. Por cierto, escribí un post sobre lo que he aprendido de la lesión de mi rodilla en el post «Lesiones: ah! cómo duelen» por si quieres leerlo.

Claro, tomarlo con la calma suficiente para poder escribir hoy al respecto, me ha tomado muchos meses. Y te lo comparto por si te identificas, o por si te sirve para encontrar las cosas positivas dentro de aquellas cosas que creías no lo eran. Pero hasta que no descubras el aprendizaje que hay detrás de las cosas en las que fallaste, el tropezón habrá valido la pena.

Ahora, ¿Cómo cerramos aquello que hicimos bien?

Pues con un fuerte aplauso para nosotros mismos! Es importante reconoceros y aplaudirnos aquello que hicimos bien, darnos una palmadita en el hombro e incluso darnos algún premio.

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Victor Arroyo y Loreta Sellers en Triatlón Aak-bal, Campeche.

Revisa qué fue lo que hiciste para lograr ese resultado tan favorable: si lograste el resultado deseado en una competencia, seguramente se debe a que entrenaste muy fuerte, comiste bien, y descansaste como debías. Si en el trabajo alcanzaste los objetivos planteados, analiza qué fue lo que hiciste, qué plan de acción seguiste para triunfar.

Anótalo! Porque a veces las estrategias se nos olvidan. Haz tu lista de “Pasos a seguir para el éxito” para que tengas claridad sobre lo que te funcionó bien. Está lista tendrá que evolucionar porque estoy segura que el año próximo pondrás el listón más alto y querrás alcanzar objetivos aún mayores, pero, ya tendrás una buena base, a la cuál le podrás sumar los aprendizajes de lo que no salió tan bien, para tener un plan de acción a prueba de balas.  No te duermas en tus laureles, y prepárate para construir tus objetivos del año próximo, y empezarlo completamente empoderado, y convencido de a dónde quieres llegar.

Cierra tu ciclo y empoderate

Foto: cortesía de Elite

Este año, mi mayor logro en competencias fue el Triatlón de Cancún, donde mejoré mis tiempos totales en competencia, y creo que por primera vez no me entró pánico en el agua, y saber que no fui la última me hizo estar más confiada en el resto de la competencia. Lograr una mejora en mis tiempos trajo consigo un proceso de entrenamiento largo, y muy pensado, donde le metí durísimo a la bici porque era la última del grupo, y poco a poco fui mejorando. Mil gracias por cierto a Pedro, a César, a Axel, a Luis, a Mike, a Omar y a Arturo que me ayudaron, acompañaron, jalaron y guiaron en el proceso de mejora.

 

Ya en la competencia, salí del agua tranquila a diferencia de todas las otras veces. Disfruté el recorrido en la bici muchísimo, y finalmente bajarme a correr fue la cereza del pastel. En los últimos kilómetros me encontré a Tefa y a Mar, y empezamos a cantar lo cual demuestra el buen animo con el que cerramos. Por cierto fue mi ultima competencia del año. Ahora que lo escribo, me doy cuenta que me hace falta hacer un análisis más detallado de lo que hice bien, lo que me hizo mejorar en la bici, y lo que me hizo sentirme más tranquila en el agua para repetirlo la próxima vez. (La historia, aprendizajes, competencias, fracasos, miedos y logros está en «Historias de Triatleta: De Teques a Cancún«)

Ojalá te tomes el tiempo de cerrar tu ciclo de la mejor manera y eso te ayude a tomar impulso para trabajar en lo que te propongas el siguiente año.

Me gustará saber de tus aprendizajes de este año, y cómo los transformaste en algo positivo, así que ¡compártelos! Seguro que muchos nos sentiremos identificados.

Un abrazo grande y felices fiestas!

Addy.


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Addy Zepeda

Corredora, yogui, triatleta y ahora blogger de bienestar. Experta en Cambio Organizacional. Mercadóloga de profesión, deportista de corazón. Comparto lo que he aprendido en este camino del deporte y la vida sana por si a ti también te sirve.

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