¿Cómo se organiza una mamá deportista?

1054

¿Eres ordenado? ¿Del tipo estructurado? Yo no. Soy mas bien bastante desordenada. Mi cabeza funciona como un mapa mental en vez de como un proceso, y entonces con el tema de la organización y el uso eficiente del tiempo tengo muchos conflictos. Hace un año conocí a Bel. Y todos los días me asombra su capacidad de planeación y organización, porque aun cuando es mamá de 3 hijas, le da tiempo para entrenar perfecto sin andar a las carreras (y ella hace entrenos de dos y tres horas) y hasta puede darse el lujo de hornear unos deliciosos panecillos.

Claro que mi pregunta más frecuente para ella ha sido: ¿cómo le haces para que te alcance el tiempo para todo? Porque en este año que llevamos de conocernos, ha añadido a su lista de actividades retos y prácticas de yoga, entrenamiento en pista, y próximamente retomará su maestría!! sin duda Bel es una experta para organizarse, y hoy nos cuenta su historia para que, a través de su estrategia personal, muchos podamos aprender a organizarnos mejor. Listos? 

Acompañame a leer a Bel:

________________________________________________________________________________


Antes que nada, si bien el título del post es «¿Cómo se organiza una mamá deportista?», la pregunta principal para mí sería: “¿Cómo llegué a ser una mamá deportista?»

Les cuento que yo soy mamá de tres buenas hijas de 8, 6 y 4 años y deportista digamos hace 3 años (desde que comencé a correr).

Soy Licenciada en Química y trabajaba en centros de investigación de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Nunca fui deportista. En mi niñez hice la gimnasia curricular de la escuela (nunca me destaqué en ninguna disciplina), también fui a natación, pero más que todo porque es necesario aprender a nadar por seguridad. También he sido de las típicas deportistas «golondrinas» que van al gimnasio en las épocas estivales para lucir bien el traje de baño jaja. En fin, se hacen una idea más o menos de cómo era yo.

Hasta que fui mamá a los 27 años y eso me cambió la vida, en todo sentido. Los planes que había hecho para mi hasta ese momento (viajar, especializarme, trabajar, etc.) quedaron detenidos.  Cuando uno es joven planifica su vida pensando en lo que le gusta hacer, en su vocación, proyecta. Uno de esos proyectos era ser mamá obviamente. Pero una no tiene en cuenta que, al nacer un bebé, tienes la responsabilidad de una vida, que también tendrá proyectos, que necesita de cuidados, de tiempo, dedicación y educación. Cuando tuve a mi bebé en brazos me di cuenta que había tomado la decisión correcta al dejar de trabajar, ya que no iba a poder separarme de ella durante 9-10hs cuando tuviera 45 días… ¡porque esa era la licencia por maternidad! ¡Ni dos meses con mi bebé!. Y así me enfoqué en este rol que consume tanto tiempo y demanda tanto, al grado que hasta  pierdes tu identidad, se pasa a ser mamá full time.

Y primero vino una, luego la segunda y como habíamos planificado vino la tercera. Fueron todos embarazos bastante normales, Durante los embarazos no realicé ningún deporte, salvo caminar los últimos meses porque tenía mucha retención de líquido y había subido mucho de peso, también hice un poco de natación para embarazadas que me aliviaba los dolores de espalda y demás malestares propios de ese estado.

Cuando nacieron mis tres pequeñas, me propuse comenzar a pensar en mí apenas fuera posible. Cuando tenés una bebé es simple, cuando la bebé duerme uno puede hacer cosas para una…hasta podía leer un libro o ver un programa en la televisión. Pero cuando tenés una bebita y una niña de 2 años rondando por la casa, ¡olvidate de todo! Dos hijas con pañales, una tomando el pecho y la otra mamadera (biberón), encontrar un momento libre hasta para poder ir al baño ¡es cosa de magia! Jaja Y ni hablar con la tercera…una bebita, una de 2 y otra de 4 años…y ¿el marido? ¡Ah sí! Trabajando… hasta hablar con él era tarea imposible. ¿Deporte? Ni pensarlo…

Mi cuerpo cambió muchísimo con los embarazos, aumenté de peso y me costaba bajar, ya que fueron embarazos muy seguidos. Mi abdomen estaba flácido, mis piernas con celulitis…sentía que ese cuerpo no era mío y debía hacer algo al respecto. Contacté un centro de estética donde comencé un plan de adelgazamiento. Allí me daban un plan nutricional y hacía una serie de ejercicios de un plan para «Mamá reciente» que los realizaba dentro de una cápsula térmica a 36 grados centígrados. Era una serie que sólo duraba 30 minutos, y luego de un baño, te relajabas y oxigenabas con ozonoterapia. Me sentía muy a gusto. El personal era muy atento, y era la única hora del día que dedicaba para mí. Estaba decidida a volver a mi cuerpo anterior a los embarazos y nunca bajé los brazos. Sabía que lograría mi objetivo aunque en un almuerzo familiar de domingo todos comían asado (no hay como el asado argentino jaja) y yo unos zapallitos (calabacines) hervidos con ensalada.

En este primer proceso de recuperar mi cuerpo es donde conseguí algo clave para un deportista: la CONSTANCIA. Y aparejado a ello obviamente vinieron los resultados: bajé todos los kilos de más que tenía y tonifiqué mi cuerpo. Si mal no recuerdo, cuando terminé ese año de plan me dieron un certificado donde decía que había reducido 98cm en total en todo mi cuerpo (te medían semanalmente circunferencia de brazos, cintura, abdomen, glúteos, caderas, muslos y pantorrillas).  Los resultados son la forma en que se plasman los esfuerzos y comienzan las satisfacciones.

Corriendo en montaña

Después de un año con este plan decidí innovar y probar con correr. Comencé caminando/trotando, una vuelta al parque. Mi objetivo era poder dar la vuelta completa corriendo. Así que comencé gradual ya que leyendo en internet encontré que esa era la forma de adquirir el hábito. Y así cada vez más larga era la corrida y menos la caminata, cada vez lo disfrutaba más. ¡Un logro enorme fue dar la vuelta completa corriendo! Entonces ya luego fue sumar kms. Ahí nació la CORREDORA. Pero mis hijas continuaban pequeñas, (la más pequeña 2 años, y las otras con 4 y 6 años) seguían demandando mucho, y los momentos libres eran pocos, por eso los aprovechaba para mí, exprimiendo hasta el último minuto disponible.

Con el paso del tiempo fui aprendiendo a organizarme. Hasta que luego de correr durante 1 año por ciudad, y habiendo participado en 2 carreras de 10km en calle; un buen amigo un día me alentó a correr en montaña, me invitó a su grupo de running y allí comencé a preparar mi primera carrera de montaña

En una salida en Mountain Bike

. ¡Y fue dura! ¡Muy dura! ¡Pero me enamoré! La montaña tiene esa inmensidad que te envuelve…no hacen falta auriculares para apagar con música los ruidos de bocinas y ruidos de automóviles como cuando se corre por la ciudad. Sólo basta recorrer esos senderos entre árboles, el sonido del agua de los arroyitos que cruzás, el canto de los pájaros para sentirte libre…y ya no pude escaparme de ella. Me atrajo desde el primer km que la recorrí. Y luego sumé nuevas disciplinas, como el ciclismo, más precisamente el mountain bike. Es que recorrer esos mismos senderos en bici tiene otra adrenalina. Corrí carreras de ambas y ahora entreno 6 días a la semana.

 

Con yoga

Este año comencé con yoga y natación. Aprovecho las horas en que mis hijas van a natación para yo también practicarlo. Mi hija del medio comenzó con ciclismo, así que es una actividad que hace conmigo o con su papá los fines de semana. Es que los findes también están los torneos de hockey de mi hija mayor y debemos separarnos. También compartimos corridas en el parque; ellas disfrutan hacer actividades similares a las mías, y yo soy feliz de generarles ese amor por el deporte.

 

 

 

 

Entonces, la pregunta del millón es (ahora si): ¿Cómo se organiza una mamá deportista?

Y la respuesta es simple, aunque es bien compleja llevarla a cabo. Mis principales amigos son la AGENDA (puede ser la del teléfono celular, la de la notebook, una clásica de papel, y si tengo cosas que me dan vueltas en la cabeza, para no perderlas las noto en una hoja cualquiera) y el RELOJ.

Lo primero para una mamá son sus hijos y el hogar. Los horarios de los hijos suelen ser fijos: escuela, inglés, deportes. Y en los tiempos en que ellos realizan sus actividades, una pasa a ser deportista. Acomodar las actividades es un TETRIS (videojuego que ya nadie conoce jaja). Hay que ser metódico y anotar todo. Tiempos reales. ¿Cuánto tiempo necesito para ir al mercado? ¡Si! Hasta eso. ¡Porque la familia come! ¿Cuánto tiempo cocinando? ¿Cuánto tiempo están en clases de inglés? ¿Cuánto demoro en ir y venir al instituto? (¡el tráfico es mi peor enemigo!) ¡Perfecto! Resultado: Tengo una hora para ir al gym. Y ahí aparece mi amigo el reloj. ¿Cuánto tiempo están en la escuela? Durante esos períodos disponibles más largos hago mis salidas en bici que siempre llevan entre 2 y 3 horas.

Obviamente tengo ayuda en casa, pero si así no fuera sé que podría arreglar mis horarios de la misma forma. Y tampoco trabajo fuera de casa. Quizás si trabajara no entrenaría cuatro disciplinas más gimnasio, 6 días a la semana. Adecuaría mis horarios disponibles para entrenar menos horas semanales pero sin dejar ni una ni la otra.

Ahora quiero compartirles un día de mi rutina, para que vean cómo me organizo:

Mi agenda

Un día en mi vida comienza a las 6.55am cuando suena la alarma del despertador. Me levanto y bajo a hacer el desayuno para la familia. Mis hijas mayores van a inglés, así que 3 días a la semana las despierto 7.30am y desayunamos juntos con mi esposo (la más peque aprovecha a dormir un poco más jeje). Llevo a mis hijas al instituto a las 8am. De ahí me voy hasta el gimnasio. Realizo mi rutina de 1 hora de ejercicios funcionales y de prevención de lesiones. Salgo con el tiempo justo para volver al instituto y buscarlas a las 10am. Si es día de hockey de mi hija mayor, llego y le preparo la launchera con almuerzo y meriendas. La alisto y la llevo al campo de deportes de la escuela a las 11am. Ella almuerza allí y ya se queda hasta la tarde. Regreso a casa y cocino el almuerzo para las otras dos que quedaron en casa. A la 1:30pm entran al colegio. Mi ritual es tomarme un cafecito en un bar cercano al colegio y ponerme al corriente con whatsapp y correos electrónicos, o leer algún libro.

Hace unos meses cerré todas mis redes sociales porque me consumían mucho tiempo y realmente no sumaban en nada. Regreso a casa o paso por el mercado si es necesario hacer algunas compras. A las 3pm entreno, algunos días running, otros días bici, otros días natación. Los días de running o natación puedo dejar leudando pan para luego hornearlo (es un hobby el cocinar y experimentar con recetas saludables. ¡Todavía debo una receta de pan integral para Bienmecuido! jeje) Luego vuelvo a bañarme, merendar e ir por las niñas a la escuela a las 6pm. Ya en casa a las 7pm queda comenzar a preparar la cena y ayudar con las tareas escolares, estudiar si hay algún examen próximo. Cenamos temprano, 8.30pm y a las 9.30pm ya comienza el baño y el ritual de acostarse…leer algún cuento si todavía hay pilas. A veces caen rendidas. ¡La mamá también! Para las 10pm ya estamos todos acostados. Aprovechamos con mi esposo a tomarnos un té y hablar relajados o simplemente disfrutar de alguna serie en Netflix.

Dos meses atrás, logré contagiar a mi esposo con mi metodología. Él sí trabaja 5 días a la semana. Sin embargo, pudo organizarse con el ciclismo y el gimnasio. Tenemos ahora el mismo entrenador que nos arma los planes de entrenamiento semanales. Él entrena martes y jueves ciclismo conmigo, y va al gimnasio 2 veces por semana cuando encuentra una horita libre en su trabajo. Además los sábados hacemos los fondos en mountain bike o trail running juntos y es un momento en pareja que disfrutamos mucho. Esos días los abuelos son unos grandes aliados, ¡realmente son de mucha ayuda! Mi esposo está encantado con los resultados tanto físicos como emocionales del entreno constante porque el deporte logró desenchufarlo de la rutina y del estrés laboral.

Lo principal es QUERER. Animarse a armar un plan cualquiera sea tu objetivo: recreativo, salud, competitivo. Lo importante es moverse y querer al propio cuerpo. Quererse, superarse y hacer lo que te de felicidad y satisfacción dejando cualquier excusa atrás. Como dice el refrán: “Querer es poder”, y organizar mi tiempo me permite dedicar tiempo a mi familia, a mis entrenamientos, a mi esposo, sin sacrificar una cosa u otra.

Con mi familia


________________________________________________________________________________

Muchas gracias Bel, por compartirnos tu historia sobre cómo te convertiste en mamá deportista, y algunas recomendaciones para tener una mejor planeación con nuestro tiempo.

Me gusta mucho la claridad que tiene Bel desde el inicio cuando decidió «recuperar» su cuerpo, y entonces puso manos a la obra. A veces esta claridad en lo que queremos lograr también es importante para saber a dónde dirigirnos. Te comparto este post sobre «Objetivos inteligentes y alcanzables» que nos enseña una metodología sencilla para trazar objetivos claros y medibles.

Hasta pronto!!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Soy química, y mamá de tiempo completo. Gracias a que he aprendido a organizarme mejor ahora soy mamá deportista. Practico bicicleta de montaña y trail running. Estoy aprendiendo a nadar, y hago yoga, meditación y pilates. Además, me gusta la cocina. Siempre que puedo consiento a mi familia con panes nutritivos y deliciosos.

¿Cómo se organiza una mamá deportista? - bienmecuido.com